viernes, 9 de marzo de 2018

Poner nota a una radiografía


La evaluación educativa siempre es complicada, porque es muy difícil medir y poner un número a las capacidades humanas; de ahí surge la necesidad de revisar continuamente la forma de calificar a los alumnos.
Normalmente, el sistema de calificación que está establecidos en la mayoría de colegios e institutos sigue un esquema parecido al siguiente: el 50% de la nota se asigna a la media de los exámenes escritos o controles que se suelen realizar al finalizar cada tema, el 30% se obtiene del cuaderno y trabajos que se realicen y, finalmente, el 20% se reserva para la actitud del alumno en clase.
Puede variar el porcentaje que se puede conseguir con cada apartado, pero la estructura y el sistema de calificación se repite en casi todos los centros.
Lo sorprendente es que en los tres casos la evaluación descansa o se apoya, únicamente, en los instrumentos de evaluación: los exámenes, el orden del cuaderno, la observación sobre el comportamiento o la actitud en clase; es decir, mayoritariamente, damos la máxima importancia a los instrumentos y nos olvidemos de lo que intentan medir esos instrumentos.

domingo, 4 de marzo de 2018

Programaciones didácticas de Geografía e Historia: propuesta para gestionar los estándares de arprendizaje en Secundaria

La LOMCE introduce, como un nuevo elemento del currículo, los estándares de aprendizaje evaluables, que especifican o desglosan los criterios de evalución.
Por ello, los estándares se convierten en los elementos más concretos que determinan lo que se debe evaluar y, por tanto, lo que se debe tener en cuenta al diseñar el proceso de aprendizaje.
Eso supone que, para cada unidad didáctica, se debe ser consciente de los estándares que se trabajan y el nivel de importancia que tienen. Ese hecho tan sencillo conlleva varias consecuencias de gran calado en el proceso educativo.
Supone que hay que explorar una forma de programar diferente que se debe ir incorporarndo a la práctica diaria de nuestros institutos.