domingo, 4 de septiembre de 2016

El currículo escolar o cómo llenar de paja el pesebre



El currículo es esa gran caja, cajón, recipiente, también pesebre, en el que se ha ido colocando aquello  que los niños deben aprender a lo largo de la escolaridad obligatoria. Siguiendo la denominación oficial, allí  están depositados los objetivos, los contenidos, la metodología, las competencias claves, los estándares de aprendizaje evaluables y los criterios de evaluación. Dicho así, suena a lo que es: algo repelente y aburrido. Y  es así porque nos lleva a perdemos en distingos que resultan difícil de entender y de aplicar y que, además, nos desvía de lo que interesa.

La gran pregunta es: ¿Cuáles son los aprendizajes fundamentales que todos los alumnos deben conseguir?. Se supone que el currículo escolar es la respuesta a esa pregunta. Ahora bien, ¿de qué sirven los objetivos, contenidos, metodología y demás elementos del currículo si se pierde de vista esta pregunta?.